DÓNDE ESTAMOS

 

 

TIERRAS DE SIENA

En los altozanos de la comarca del Chianti y las mágicas colinas de las Cretas senesas, punteadas de verde oscuro por los cipreses, con su perfil inconfundible, surgen encaramados, antiguos pueblos fortificados; vides y olivos trepan por soleadas pendientes , vigilan, desde lo alto, caseríos, granjas aisladas y villas señoriales; los relieves boscosos; los antiguos paisajes “ordenados” y “peinados” por geometrías de hileras de vides nudosas, que se alternan con olivos y con campos de trigo y espelta; monasterios medievales y austeros conventos, parroquias y abadías; un paisaje que la historia del hombre ha dibujado y modelado durante siglos, en una sintonía irrepetible de naturaleza y civilización; panorámicas que se ensanchan, magníficas, en las jornadas más claras, desde el Monte Amiata al perfil de Siena, desde las Cretas senesas hasta el Val d’Orcia y el Val di Chiana; árboles solitarios sobre abruptas y despojadas cimas cretosas, animadas por un soplo poético casi sobrenatural y metafísico; paisajes abiertos, silenciosos, solitarios y llenos de misterio, reales pero etéreos, anclados en el presente pero que evocan “lejanías indefinidas”; parajes y pueblos – San Gimignano, Monteriggioni, Pienza, Montepulciano, Montalcino – hechos de piedra y de Historia, de los que emanan vestigios del pasado y en los que el tiempo se mantiene en suspenso; valles mágicos envueltos en la bruma.
Y por fin Siena, con la que tantos visitantes acaban identificándose. Declarada patrimonio de la UNESCO por el extraordinario valor artístico de su Centro Histórico, la ciudad y las murallas medievales en las que se abren las ocho puertas que permiten llegar, a través de un sugestivo laberinto de callejuelas, a la plaza central con forma de concha, la Piazza del Campo, auténtico núcleo pulsátil de toda la ciudad (escenario del famoso PALIO ​ – rito y ceremonia, que no espectáculo- celebrado cada año el 2 de julio y el 16 de agosto) y en la que destaca la Torre del Mangia, que junto al Palazzo Comunale, son símbolo de una grandeza pasada, que se completa con el cercano Duomo, la catedral, de fino mármol y que atesora innumebles joyas artísticas.






 







































 



SIENA, TOSCANA, ITALIA


«Aquí tenemos la bienamada Siena como dijo el escritor y poeta portugués José Saramago – la ciudad en la que mi corazón se complace de verdad. Tierra de gente amable, lugar donde todos han bebido la leche de la bondad humana […].  Las tres colinas sobre las que se construyó la convierten en una ciudad en la que no hay dos calles iguales, todas ellas empeñadas en no adecuarse a geometría alguna. Y ese maravilloso color de Siena, el color del cuerpo bronceado por el sol, que es también el color de la corteza del pan de maíz, ese color maravilloso que va de las piedras a las calles y a los tejados. No puede haber nada más bello de esta ciudad ».


Por su peculiar carácter paisajístico, sus fondos arquitectónicos, su contexto espacial y cultural , historia y legendas, Toscana – una de las regiones italianas más conocidas y valoradas en el mundo - y particularmente la ciudad de Siena, han sido fuente de inspiración de grandes literatos (entre otros el alemán Hermann Hesse, el inglés John Ruskin, el americano Henry James, el ruso Aleksandr Blok o el francés André Suarès) los cuales, junto a generaciones de artistas, músicos, intelectuales e ilustres visitantes, han recorrido Italia – etapa fundamental e imprescindible del Grand Tour de Europa mantenido durante casi tres siglos, desde el XVII al XIX (Goethe y Stendhal) - lugares sobre los que han dirigido sus miradas y que han traducido en narraciones o poemas, percepciones y flujos de pensamientos. Tradición que, durante el siglo XX, por medio del cine moderno, muchos directores han decidido continuar, realizando sus películas en lugares toscanos y seneses, fascinados, curiosos, atraídos por sus paisajes, su atmósfera, sus colores, su “luz”. 

Así, se hace posible realizar un viaje “cinematográfico” de Siena, a la caza de los lugares y paisajes que ​han servido de escenario (o incluso de “protagonistas”) en grandes películas de renombre internacional : la ciudad renacentista de Pienza en The English Patient de Anthony Minghella; la “dantesca” Bagno Vignoni en Nostalghia de Andrej Tarkovskij; el dulce paisaje del Val d’Orcia en The Gladiator de Ridley Scott;  las verdes colinas entre valles, orlados por hileras de cipreses y vides en Much Ado About Nothing de Kenneth Branagh y en Io ballo da sola (Stealing Beauty) de Bernardo Bertolucci;  la “ciudad de cuento de hadas” de Montepulciano en William Shakespeare's A Midsummer Night's Dream de Michael Hoffman. O la suntuosa villa y la envolvente naturaleza en la que Sean Penn trata de seducir a Kristin Scott Thomas en Up at the Villa de Philip Haas; incluso, la aislada y ruinosa abadía románica de San Galgano, que tiene por suelo la hierba y por techo el cielo, enmarca el cuerpo provocativo y concupiscente de Brigitte Bardot en Le repos du guerrier de Roger Vadim. De vuelta finalmente a la propia Siena, la Piazza del Campo acoge a la romántica Amanda Seyfried en Letters to Juliet de Gary Winick, y al héroe Daniel Craig/James Bond en sus increíbles aventuras narradas en Quantum of Solace de Marc Forster.
Unidad de lugares seductores mostrados a través de la magia desconcertante y curiosa del objetivo de la cámara, lugares reales quizá mezclados con otros imaginarios, en los cuales aventurarse, por qué no, en un tour fascinante y de fuertes emociones.



CÓMO LLEGAR



Se puede llegar a Siena en tren, autobús o coche. Sugerimos las siguientes rutas:



​Si se llega a Italia en avión, las referencias principales son los aeropuertos intercontinentales de Roma y Milán, y los aeropuertos nacionales e internacionales de Florencia y Pisa (que son los más cercanos a Siena) y también los de Bolonia y Perugia.



Desde Roma hay un tren (Trenitalia o ITALO ¡ATENTOS! ¡Son dos compañías distintas y el billete de una no sirve para la otra!) que va a Florencia, y desde allí se puede coger un autobus (Rapida) que lleva a Siena. Otra opción desde Roma es coger un autobús desde la Estación Tiburtina, el autobus SENA que es directo por autopista hasta Siena (unas 3 horas de viaje).

Desde Milán se puede tomar el tren (Trenitalia o ITALO ¡ATENTOS! ¡Son dos compañías distintas y el billete de una no sirve para la otra!) que va a Florencia, y desde allí se puede coger un autobus ​(Rapida) que lleva a Siena. Otra opción desde Roma es coger un autobús desde la Estación Tiburtina, el autobus SENA que es directo por autopista hasta Siena (unas 4:30 horas de viaje).

Desde los aeropuertos de Pisa y Bolonia hay servicio de autobús a Siena pero conviene comprobar las rutas y horarios.



Desde Florencia hay opción de tomar el tren directamente a Siena, pero cuesta como mínimo una hora y media de trayecto y además, en función del horario escogido, podría darse el caso de tener que cambiar de tren en Empoli. Por eso aconsejamos el autobús (Siena Rapida) que le cuesta una hora y quince minutos llegar a la ciudad.

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